No me extraña que la gran J.K. cerara un mundo de la nada,¡ tenía inspiración en cada rincón de la cuidad!
Subes a un autobús en Glasgow, que, no es por nada, pero feo es un rato, y después de una hora de cabezazos contra la ventana (los madrugones me sientan fatal, y más si desayunas cóctel de nescafé con biodramina) te bajas medio dormida, pensando en el bocata de paté que llevas en el bolso, y lo ves. Y ya está, te has enamorado.
Y más aún. Primera parada: oficina de turismo (guiada por mis compañeras de turisteo, porque yo estaba ocupada abriendo la boca de asombro en cada esquina) y me encuentro con una tal "Itziar" que me explica cómo llegar a la cafetería en la que la gran J.K. (gran-J.K., con guión, porque va siempre junto) empezó a crear el mundo de Harry Potter ¡en euskera! ¡Estoy en la ciudad más bonita que he visto en mi vida, y me hablan en euskera! ¡Qué más puedo pedir!
En serio, 100% recomendable. Por favor, venid a verme (en pequeños grupitos) ¡para tener que ir a visitar Edimburgo una y otra vez!
Deléitense con esta pequeña colección de fotos. De mala calidad (ama, tu cámara es una caca de la vaca), pero se aprecia la magia.
| Bobby, el perro fiel. |
Ya sabes a donde llevarnos cuando vayamos! Me lo apunto!!
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